El estudio de la moda, por más banal y superficial que pueda sonar, en un nivel más analítico, resulta un tema bastante interesante de tratar. De hecho, desde el punto de vista sociológico, político y hasta filosófico, la moda es fascinante. Stuart Hall dice que la moda es una manera de afirmar y crear la identidad, Entwisltle lo secunda afirmando que esta construcción de la identidad se basa en dos puntos que, a pesar de complementarse, son contradictorios; la imitación y la diferenciación.
Basándome en estos dos autores y en lo que he podido observar como flaneuse o simple joven habitante de una ciudad, estudiaré la identificación y la autenticidad dentro de la película “10 things I hate about you”.
Los jóvenes siempre o casi siempre, somos las víctimas de este estudio sobre la identidad y su formación a partir de lo externo, de lo visual. Es por eso que en cada película sobre adolescentes, existe comúnmente una muestra de todos los estereotipos posibles de jóvenes estudiantes, cada uno de acuerdo a su época. Películas como “Clueless”, “American Pie”, “10 things I hate about you” y miles más, son muy explícitas al respecto. Sin embargo, así como dice Hall, la identidad está siempre en fluctuación, siempre cambiando y construyéndose de acuerdo a lo que a uno le rodea, a los discursos, a las políticas sin importar la edad.
Retomando el texto de Hall, al mirar la película “10 things about you”, me pareció muy interesante notar cómo la construcción del individuo se hace en relación a los discursos del resto. Por ejemplo, Patrick al inicio de la película y ante todos sus compañeros de colegio, es un hombre criminal, que mata animales y se los come crudos, que estuvo preso por múltiples delitos, es un monstruo de la sociedad que atemoriza a todos. Esta identidad del personaje, es creada gracias a los discursos construidos alrededor de él, sin embargo, a medida que la película avanza, el espectador se da cuenta que la identidad de Patrick es una totalmente diferente a lo previamente creado. Lo mismo sucede con Bianca, la niña linda pero tonta y con Kat, la joven frustrada y enojada.
Una de las partes de la película que mejor ilustra la idea de que la moda es lo mismo que la identidad, es cuando Michael le muestra el colegio a Cameron. Aquí encontramos lo que se conoce como “tribus urbanas” o lo que Entwistle llama “subculturas”. La cámara hace un paseo entre la “gente bonita” que está muy bien arreglada, con las chaquetas deportivas; después pasa por los conocidos bohemios vestidos de negro, con sombreros y tomando café; por los hippies con rastas, drogados, ropa vieja y banderas jamaiquinas; los vaqueros con botas, jeans y sombreros; y los “aniñados” o “empresarios”, vestidos con ropa de marca, elegantes y con computadoras. Esto ejemplifica claramente la contradicción que existe dentro de la moda. Todos estos grupos o tribus urbanas, son muy cerrados en su propia burbuja (Michael le explica claramente a Cameron que no hable con la gente bonita si ellos no le hablan a él) y se diferencian evidentemente (visualmente) de las otras subculturas, sin embargo entre ellos son casi clones. Así pues, es obvio el choque que hay entre pertenecer y estar aparte.
Los personajes de la película están muy bien construidos para que cada uno pertenezca pero a la vez se diferencie. Por ejemplo, el primer personaje al que conocemos es Kat. Esta es una adolescente rebelde. Obviamente su “look” tiene que ser rebelde también. Por lo tanto, la identidad de Kat se basa en la idea del “bohemio romántico”, es decir, proyectarse auténtico a través de su imagen. Kat no usa maquillaje, su cabello no está para nada arreglado, usa camisetas y pantalones muy simples, siempre con sandalias y ningún accesorio. Kat es un personaje que no quiere ser catalogado, que en teoría no le importa lo que el resto piense, esa es su “marca”. Esta mujer se diferencia, sin embargo al diferenciarse ya forma parte del grupo de los que se quieren diferenciar, tiene la misma honda, el mismo “look”. Lo mismo sucede con Patrick, el chico rebelde, con el pelo largo, los pantalones viejos y las botas de militar, quien al querer diferenciarse ya forma parte del grupo de los diferentes, los outsiders. Otro ejemplo interesante en ese sentido es Bianca. Esta es la típica chica bonita, popular pero tonta. A Bianca en cambio aparentemente le importa lo que todos piensan de ella. Es una especie de Dandi sin llegar a extremos. Bianca está siempre muy bien arreglada, con los accesorios que combinan perfectamente con sus vestidos, está maquillada y siempre proyectándose al resto. Esta chica pertenece al grupo de los populares y de la gente bonita, es eso lo que la identifica. Entonces, es igual a la gente de su grupo, pero es diferente a los que no son parte de su grupo, como dice Hall, la identidad es excluyente.
Lo interesante de la película “10 things I hate about you” es que va mucho más allá de los estereotipos visuales. Inicialmente la identidad de los personajes se basa en su imagen, como el habitante de las grandes urbes rodeado de masas. Sin embargo, a medida que la película avanza, la identidad de cada personaje se va descubriendo a través de sus propias vivencias, sus modos de pensar, sus formas de vida.
Las películas son un retrato de la vida, es decir, cada guión se basa en la vida real para poder ser escrito. Si bien en películas como “10 thigs I hate about you”, el comportamiento de los jóvenes es exagerado, no excluye que muchas cosas sean reales. Hoy en día, las tribus urbanas se identifican únicamente en relación a su imagen, ni siquiera en cuanto a sus ideales. Los emos son emos porque se visten como emos, los flogers lo son por su moda electro-pop. Algo muy irónico en relación a esto es que los “wannabe” siguen existiendo, sin embargo, ahora un “wannabe” lo es por no vestirse igual que los “verdaderos”, antes lo era por no compartir ni defender los mismos ideales. La necesidad de pertenecer y a la vez diferenciarse siempre va a existir, en mi opinión es una necesidad humana y a pesar de ser contradictoria es real. Lo importante es saber a qué quiero pertenecer y cómo quiero marcar la diferencia.
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